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sábado, 9 de julio de 2011

Descubren los restos de un marsupial gigante de hace 50000 años

Un equipo de paleontólogos ha descubierto en una remota zona del norte de Australia los restos de un diprotodonte, un marsupial gigante que pobló el planeta hace por los menos 50.000 años, informaron este miércoles los medios locales.
"Lo que hemos visto son los restos del marsupial más grande que habitó el planeta, una bestia de tres toneladas de peso que se paseó por estas tierras hace 50.000 a dos millones de años", dijo Michael Archer, uno de sus descubridores, a la emisora ABC.
El equipo del profesor Archer desenterró los restos del también llamado "wombat gigante" en la remota localidad de Bruketown, situado en el estado australiano de Queensland.
El diprotodonte era un marsupial de la era del Pleistoceno que caminaba en cuatro patas y se parecía al wombat, aunque tenía tamaño de un rinoceronte o un hipopótamo.
Estos animales de unos tres metros de largo y unos dos metros de altura tenían un par de incisivos salidos pero eran herbívoros y habitaban en los bosques abiertos y llanos semiáridos de Australia.
Con el hallazgo, los paleontólogos confían en que podrán armar el esqueleto más completo de un diprotodonte.
"Los huesos no están necesariamente en la posición correcta pero probablemente todo el esqueleto está en este lugar donde probablemente cayó hace 50.000 años", manifestó el profesor Archer.

martes, 24 de mayo de 2011

Las 10 nuevas especies de 2011

Una sanguijuela dentada, una cucaracha saltarina y un lagarto que come frutas, están en el top 10 de las nuevas especies de 2011, que han sido seleccionados por el Instituto Internacional para la Exploración de Especies de la Universidad de Arizona y un comité de taxónomos de todo el mundo, según ha informado la Universidad de Arizona.
El anuncio, este 23 de mayo, coincide con el aniversario del nacimiento de Carlos Linneo, el botánico sueco responsable del sistema moderno de clasificación de las plantas y animales. Así, la selección ha sido realizada por un comité internacional de expertos, presidido por Mary Liz Jameson, una profesora asociada de la Universidad de Wichita.
Las nominaciones fueron recibidas a través de la página webspecies.asu.edu y también se generaron por el personal del instituto y los miembros del comité. En la cúspide del top 10, se encuentra unasanguijuela con "dientes enormes", una bacteria que consume óxido de hierro, un murciélago plano como una tabla que salta en el agua y una especie de hongos que emiten una luz brillante de color verde amarillento.
Además, se encuentra una cucaracha saltarina, un lagarto de seis pies de largo que come frutas, y una nueva especie de antílope. La lista se completa con un grillo que poliniza una "rara especie de orquídea", un hongo que da frutos bajo el agua, y una araña tejedora del Orbe que construye redes lo suficientemente grandes como para abarcar los ríos y lagos.
En el primer lugar, se encuentra una sanguijuela de menos de dos pulgadas de longitud, pero "con una mandíbula única y dientes gigantescos", que ha sido nombrada 'Tyrannobdella rex', que significa 'rey sanguijuela tirano'. Esta sanguijuela, hallada en Perú, fue descubierta unida a la membrana mucosa nasal de un ser humano.
La bacteria que consume óxido de hierro, fue descubierta en un depósito de óxido en el Titanic, el barco de vapor que chocó contra un iceberg en 1912, por lo que ha sido nombrada 'Halomonas titanicae' por un equipo de científicos de la Universidad de Dalhousie de Canadá y de la Universidad de Sevilla, en España. Los estudios muestran que la bacteria se adhiere a las superficies de acero, creando montículos, como los productos de corrosión. Los investigadores creen que esta bacteria podría ser útil en la eliminación de los viejos barcos y plataformas petroleras que se encuentran en lo profundo del océano.
En la lista también se encuentra un murciélago con forma de tortilla que vive en las aguas, que fueron parcial o totalmente afectadas por el derrame de petróleo en el Golfo de México en 2010. La especie, que ha sido nombrada 'Intermedius Halieutichthys', se mueve con torpeza en el agua, parecida a los murciélagos.
En los bosques del Atlántico en Sao Paulo, Brasil, se ha descubierto una especie de hongos de menos de 8 milímetros de diámetro que emiten una luz brillante, de color amarillo-verdoso. El profesor de biología de la Universidad de San Francisco, Dennis Desjardin junto a sus colegas, han denominado a la nueva especie 'Mycena luxaeterna'. Desjardin, ha señalado que de los aproximadamente 1,5 millones de especies de hongos en la Tierra, se sabe que "sólo 71 son bioluminiscentes".
La Reserva Natural Silvermine, que forma parte del Parque Nacional de Table Mountain, en el sur de África es el hogar de otro personaje de la lista. Se trata de una cucaracha que presenta morfología inusual, ya que tiene unas patas que le permiten saltar, por lo que ha sido nombrada «Saltobiattella montistabularis» --saltobiatella es la traducción latina de salto de cucarachas pequeñas-- esta criatura tiene una capacidad de salto parecida a la de los saltamontes. Antes de su descubrimiento, sólo se sabía de la existencia de cucarachas saltarinas en el Jurásico tardío. Además de las modificaciones de la patas, estas criatura tiene los ojos en forma semiesférica --en lugar de ojos en forma de riñón-- que sobresalen de los lados de la cabeza, y sus antenas tienen puntos de fijación adicionales que le ayudan a estabilizarse durante el salto.
Otro de los hallazgos ha sido un lagarto monitor de 6 pies de longitud, que ha sido encontrado en el norte de Filipinas. Con 22 libras, el cuerpo escamoso de esta especie de lagarto es de color azul brillante moteado con puntos amarillo verdoso. Nombrado 'Bitatawa varanus', pasa la mayor parte de su tiempo en los árboles y se ha convertido en una especie bandera para la conservación en las Filipinas.
Por otra parte, en un mercado de carnes de animales silvestres de África Occidental se encontró una nueve especie de antílope. "El descubrimiento de una nueva especie de un grupo bien estudiado de los animales en el contexto de la explotación de carne de caza es un aleccionador recordatorio de las especies de mamíferos que aún no se han descrito, incluso dentro de los que se explota a diario para las actividades de alimentos o rituales", según Marc Colyn de la Universidad de Rennes, Francia.
En la selección también se encuentra el 'Glomeremus orchidophilus' un grillo que se distingue por ser el único polinizador de la orquídea 'cadetii' una especie rara y en peligro de extinción en el Archipiélago Mascareñas en el Océano Índico.
Un grupo de científicos encontró una especie de hongo sin branquias en la parte alta del río Rogue, en Oregon el noroeste de Estados Unidos. Lo que distingue a la 'Psathyrella aquatica', es que se le observó durante más de 11 semanas reproduciéndose bajo el agua.
Finalmente, la lista incluye a una araña del orbe encontrada en Madagascar, que puede tejer redes tan grandes como para abarcar ríos, arroyos y lagos. Una de las redes que se observaron, cruzaba un río en Madagascar de 82 metros de ancho, y tenía a 30 insectos atrapados en ella. Además, la seda tejida por estas arañas dos veces más fuerte que cualquier otra tela de araña conocida.

jueves, 10 de marzo de 2011

¿Cómo perdio el hombre el hueso del pene?

La respuesta a la pregunta de qué nos hace humanos quizás resida más en lo que nos falta que en lo que sí tenemos. Compartimos el 96% de nuestro mapa genético con los chimpancés, nuestros parientes vivos más cercanos, pero, sin embargo, somos claramente distintos, unas diferencias que van desde el tamaño del cerebro... a los genitales. Una nueva investigación realizada por científicos norteamericanos apunta que la pérdida de ciertos fragmentos de ADN durante la evolución puede ser la razón de que, por ejemplo, los hombres carezcan de «huesecillo» en el pene, las espinas de queratina que caracterizan a muchos otros mamíferos, desde los macacos a los ratones, pero que en nuestra especie se queda en una mera fantasía sexual y en una de las obsesiones eróticas del escritor Arthur Miller. De igual forma, ese silencio genético podría explicar que determinadas regiones del cerebro humano sean mucho más grandes que las de los primates o que no dispongamos de bigotes sensoriales, como los gatos, para descubrir el mundo.
Para llegar a estas conclusiones, que aparecen publicadas en la revista«Nature», investigadores del Instituto Médico Howard Hughes y de laUniversidad de Stanford en California escanearon a conciencia el genoma humano y lo compararon con los de varias especies. El equipo encontró 510 secuencias genéticas que están presentes en los chimpancés y en otros animales, pero que, «sorprendentemente, faltan en nuestro ADN», explica David Kingsley, uno de los autores del estudio. Un análisis computacional ayudó a los científicos a identificar las funciones de estos genes, casi todos reguladores, es decir, que influyen en sus genes vecinos, y observaron que están relacionadas con la señalización del receptor de hormonas esteroides como la testosterona y con el desarrollo neuronal en el cerebro. Curiosamente, «la mayoría de esta regiones también han desaparecido del genoma del Neandertal, lo que indica que la supresión tuvo lugar hace más de 500.000 años», apunta el investigador.

Sexo durante más tiempo

Una de las secuencias desaparecidas está normalmente unida a la expresión del receptor de andrógenos en los bigotes sensoriales y en los genitales. El andrógeno es una hormona sexual responsable del crecimiento de estos bigotes o vibrisas, y de la formación del hueso en los penes de muchos mamíferos. La pérdida de estas estructuras disminuye la sensibilidad táctil de los seres humanos -carecemos de pelillos para detectar las corrientes de aire o percibir las distancias de los obstáculos en la oscuridad-, y elimina la espina en el pene, pero, a cambio, aumenta la duración de las relaciones sexuales en comparación con los animales y, es de suponer, también permite que éstas sean más agradables.
Otra secuencia silenciada podría contribuir a una expansión de la producción neural en humanos y, por añadidura, a un cerebro más grande. Los resultados pueden haber pavimentado el camino a la pareja monógama y la formación de una estructura social compleja, necesaria para criar a los relativamente indefensos niños humanos.
Los científicos creen que todavía quedan muchas otras supresiones específicas de los humanos por investigar y que, además de la cuestión evolutiva, sus hallazgos pueden ayudar a descubrir importantes diferencias fisiológicas que expliquen por qué los humanos son vulnerables a enfermedades como la artritis, el cáncer, la malaria, el sida, el parkinson o el alzheimer.

sábado, 26 de febrero de 2011

¿Cómo los animales consiguieron sus colores?

¿Por qué el leopardo tiene manchas y las cebras son rayadas? Los patrones de color resultan fundamentales para los animales, ya que les ayudan a camuflarse y despistar a los posibles depredadores en su hábitat natural, pero hasta ahora su origen había resultado un misterio. Que la evolución permitiera emparejar a criaturas moteadas con entornos llenos de árboles y sombras y a los seres de un solo tono con paisajes más uniformes parecía, además de una inspiración para los cuentos de Kipling, un milagro de la evolución. Pero, por fin, existe una explicación al enigma. La respuesta puede ser un gen llamado Agouti,descubierto por científicos de la Universidad de Harvard en los ratones ciervo (Peromyscus), el mamífero más extendido en Norteamérica. La expresión de esta proteína específica, que se encuentra en todos los vertebrados, puede determinar el color de una gran variedad de especies desde el desarrollo del embrión.
H. HOEKSTRA
Camuflados para sus hábitats
Durante la investigación, que aparece publicada en la revista «Science», los científicos estudiaron dos poblaciones salvajes de ratones ciervo. Una de ellas, extendida por la Florida continental, tiene el lomo oscuro y el vientre de color claro, mientras que la otra, que coloniza las dunas de la costa, luce un pelaje más claro. El equipo, dirigido por Marie Manceau, investigadora de Biología Evolutiva de Harvard, encontró que la expresión del gen Agouti marcaba los patrones de color de los roedores sólo doce días después de la concepción, mucho antes de que los primeros pigmentos aparecieran en la piel.
Los cambios sutiles de la actividad embrionaria de este gen pueden marcar una gran diferencia en la distribución de los pigmentos por todo el cuerpo. «Durante la embriogénesis -el proceso que conduce a la formación de un organismo pluricelular-, Agoiti se expresa en el vientre, donde retrasa la maduración de las células que eventualmente producen los pigmentos», explica Hopi E. Hoekstra, otro de los autores de la investigación. «Esto lleva a un vientre más claro en los adultos, que es el patrón de color más común en una amplia variedad de vertebrados, desde los peces a los antílopes», añade.

Ratones cebra y ardillas listadas

Los investigadores creen que incluso los pequeños cambios en la expresión genética de Agouti pueden establecer un patrón de color completamente nuevo. En el ratón ciervo, la selección natural ha producido cambios en la cantidad y el lugar de la expresión de Agouti,de forma que los animales puedan camuflarse con su entorno.Los ratones de playa son claros como la arena y los de interior oscuros como los bosques.
«Es difícil no especular que Agouti juega un papel en la generación de patrones más complejos como las rayas o las manchas en una diversidad de vertebrados», apunta Hoekstra. Para confirmar su hipótesis, los científicos analizarán las bases moleculares de otros animales con patrones de color más complejos, como los ratones cebra -unos animalitos originarios de África que se caracterizan por sus bandas longitudinales-, las ardillas listadas y, tal vez, leopardos y cebras.

lunes, 31 de enero de 2011

Ranas que involucionan y vuelven a tener dientes 230 millones de años después

Una especie de ranas (Gastrotheca guentheri) que habitan en las regiones boscosas de los Andes, entre Colombia y Ecuador, han recuperado sus dientes en las mandíbulas inferiores.
Son los únicos batracios del mundo con dientes tanto en la mandíbula inferior como superior. Según un equipo de científicos de la Universidad Stony Brook(Nueva York), la especie había perdido sus piezas dentales inferiores hace 200 millones de años, pero los han recuperado, como recoge la BBC.
La 'reaparición' de estos dientes fomenta el debate sobre si los rasgos complejos de las especies se pierden en la evolución o si pueden resurgir, aunque los expertos sugieren que esta prueba identifica un 'vacío legal' sobre todas las teorías anteriores.

Características inusuales

Estos anfibios también son conocidos como 'ranas marsupiales'. Llevan sus huevos en bolsas, como los canguros. La diferencia es que las ranas tienen el marsupio en la espalda y no en el vientre como los mamíferos australianos.
Además, las G. guentheri son las únicas que tienen dientes en la mandíbula inferior, lo que las convierte en unos batracios con características excepcionales, y clasificadas como especie vulnerable por la Unión para la Conservación de la Naturaleza por su "muy fragmentado hábitat".
John Wiens, autor principal del estudio, reconoce que "tras combinar datos de fósiles y secuencias de ADN pudimos demostrar que perdieron sus dientes hace más 230 millones de años, pero reaparecieron en los últimos 20 millones", como figura en lasconclusiones del trabajo publicadas en la revista científica Evolution.

Pero este descubrimiento, afirma el Dr. Wiens, "proporciona una evidencia muy fuerte de que los rasgos anatómicos perdidos durante la evolución pueden volver a evolucionar, incluso después de estar ausentes durante cientos de millones de años".Hasta la fecha, la comunidad científica se basaba en la 'Ley de Dollo' (o de la irreversibilidad evolutiva), en la que se afirma que los rasgos 'pérdidos' durante la evolución de la especies no se pueden regenerar.
Un vacío, insiste el científico, que puede aplicarse a otros casos como la re-evolución de los dedos 'perdidos' en los lagartos, las alas en el insecto palo o el periodo de larvas de las salamandras.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Descubren una tercera rama evolutiva de los humanos modernos

Utilizando ADN extraído de un dedo hallado en la cueva Denisova, al sur de Siberia, los investigadores David Reich, de la Escuela Médica de Harvard, y Svante Pääbo, del Instituto Max planck de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania), han conseguido secuenciar el genoma de un homínido de unos 30.000 años de antiguedad que ha supuesto toda una sorpresa. En efecto, el individuo pertenece a un grupo que comparte un origen común con los neandertales, pero que no tiene nada que ver con nosotros, los europeos modernos. Se trataría, por lo tanto, de una "tercera rama evolutiva" humana, de la que no se tenía noticia hasta ahora. El hallazgo ha merecido la portada de Nature de esta semana.
Hace cerca de 200.000 años, los humanos modernos (es decir, los que son como nosotros) aparecieron en África. En aquél tiempo, del mismo modo que sucedió mucho después, cuando estos humanos se extendieron también por Asia, existían otras clases de homínidos, de estructura más arcaica, ocupando los mismos territorios. En Europa y en Eurasia, esos "otros" representantes del género Homo fueron los neandertales, que ocuparon el Viejo Continente desde hace cerca de230.000 años hasta hace menos de 20.000.
En Asia e Indonesia, sin embargo, no existe un consenso sobre cuáles eran exactamente los grupos que ya estaban presentes cuando aparecieron los primeros representantes de nuestra propia especie. Fósiles procedentes de China, o de la pequeña isla de Flores, han mantenido viva una controversia que sigue, hoy, sin tener visos de solución.
Ahora, el análisis genético llevado a cabo por Reich y Pääbo, apunta a que los modelos migratorios de aquellos primeros hombres modernos africanos, que terminaron extendiéndose por todo el mundo e imponiéndose al resto de los homínidos presentes, fue mucho más complejo de lo que se pensaba hasta ahora.
Hasta hace poco, dos grandes teorías contrapuestas intentaban explicar cómo se produjo exactamente este proceso. Por un lado, la teoría "multiregional", según la cual los humanos modernos habrían surgido al mismo tiempo (o casi) en regiones distantes del planeta. Por otro, la teoría de la "sustitución", según la cual un único grupo de humanos modernos, procedentes de Africa, habrían ido colonizando la Tierra y sustituyendo, en ese proceso, a las varias poblaciones arcáicas preexistentes.
Las evidencias genéticas y fósiles han ido dando la razón a los partidarios de la "sustitución" y dejando a un lado a los defensores de la "multiregionalidad". Pero el hallazgo de Reich y Pääbo demuestra que las fronteras entre ambas se difuminan mucho más de lo que se pensaba.
En efecto, y a pesar de que el ADN de la cueva de Denisova no es como el nuestro, sí que tiene rasgos en común con el de ciertas poblaciones de humanos modernos de Papúa Nueva Guinea. Lo cual sugiere a su vez que los antiguos habitantes de aquella región se relacionaron en el pasado con los humanos recién descubiertos en Denisova. En resumen, tuvo que producirse, opinan Pääbo y sus colegas, una corriente migratoria hacia Asia de la que aún no teníamos noticia.
Anteriormente, Pääbo ya había analizado el ADN mitocondrial (que no procede del núcleo celular, sino de las mitocondrias) del dedo de Denisova, y había encontrado curiosas diferencias y particularidades. Ahora, y tras analizar el ADN nuclear de esos mismos restos, el nuevo escenario se ha hecho más evidente. Los homínidos de Denisova tienen (genéticamente) mucho en común con los neandertales europeos, pero no con los humanos modernos del Viejo Continente. Sí están relacionados, sin embargo, con poblaciones asiáticas de humanos modernos, lo que apoya con fuerza las nuevas hipótesis de Pääbo.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Las diez espacies mas raras descubiertas en 2010

Una sanguijuela que se introduce por los orificios de sus víctimas, un pez gigantesco de come madera, un lagarto capaz de clonarse a sí mismo o una criatura tan extraña que los científicos no se han puesto de acuerdo en si es un calamar o un gusano... Estas son algunas de las especies escogidas por la prestigiosa National Geographic como las más extrañas y asombrosas de todas las descubiertas durante este año que ya llega a su fin. Algunas de ellas destacan por su raro aspecto o sus peculiares habilidades, otras han sido encontradas en los lugares más inesperados, como la nariz de una niña en Perú o un restaurante de comida tradicional en Vietnam. Además de lo anecdótico de la aparición de cada uno de estos animales y de lo que pueden aportar a la ciencia, su presencia también nos dice que, posiblemente, aún no lo sabemos todo y que nuevas especies pueden estar aún por descubrir.
-La horripilante sanguijuela que apareció en la nariz de una niña: Denominada Tyrannobdella rex, que significa «sanguijuela reina tirana», mide 44,5 milímetros y tiene una única mandíbula con ocho grandes dientes. Fue descubierta en la nariz de una niña en Perú. Precisamente, los científicos creen que se introduce en la boca o en la nariz de sus víctimas, la mayoría mamíferos acuáticos del Amazonas peruano, donde puede permanecer alimentándose durante semanas. Los investigadores creen que las especies iniciales de esta familia de sanguijuelas compartieron el entorno con los dinosaurios hace 200 millones de años, cuando alguno de sus ancestros podría haber alcanzado la nariz del gran Tyrannoaurus rex, al que debe su nombre. El hallazgo apareció publicado en la revista PLos ONE.
-El pez gigante que come madera: Una expedición científica descubrió en la Amazonía este extraño animal de 70 centímetros de largo, al que los pobladores indígenas denominan carachama gigante. Se caracteriza por tener los dientes en forma de cuchara para raspar los troncos de árboles que caen al agua. Se cree que existe alrededor de una docena de especies de peces que comen madera distribuidos en las grandes cuencas hidrográficas de Sudamérica.
-El murciélago con nariz de trompeta: Con aspecto de «Yoda», es una de las 200 especies que los científicos descubrieron durante una expedición a Papua Nueva Guinea en 2009, aunque su existencia como especie no fue anunciada hasta el pasado octubre. Comedor de fruta, este murciélago se caracteriza por su extraña nariz en forma de doble tubo.
-El lagarto que se clona a sí mismo: La especie Leiolepis ngovantrii forma parte de los menús tradicionales de los restaurantes de la región del delta del Mekong, al sur de Vietnam, pero hasta hace poco había pasado totalmente inadvertida para la ciencia. Los investigadores dieron con este lagarto en el tanque de agua de un local de comidas. No solo descubrieron una nueva especie, sino que también quedaron impresionados por su formidable capacidad: las hembras pueden reproducirse «clonándose» a sí mismas, sin necesidad de sexo. La investigación ha sido publicada en la revista especializada Zootaxa.
-El calamar-gusano: Pero, ¿qué es esto? ¿Un gusano? ¿Un calamar? Este pequeño animal, que consigue nadar gracias a una especie de cerdas que actúan como remos y luce tentáculos en su cabeza, dejó tan perplejos a los científicos del Censo de la Vida Marina cuando lo descubrieron que simplemente no supieron cómo calificarlo y, según explica el National Geographic, lo llamaron, sin más, calamar-gusano. De diez centímetros de largo, apareció a 2,8 kilómetros de profundidad bajo las aguas del Mar de Célebes. Es el primer miembro de una nueva familia de gusanos de la clase Polychaeta.
-El mono de hocico chato: Un equipo internacional de primatólogos lo descubrió en el norte de Myanmar (Birmania). La especie, descrita en el último número del American Journal of Primatology y bautizada Rhinopitecus Strykeri, se caracteriza por su hocico chato. Es relativamente fácil de detectar, ya que estornuda cuando llueve. Para evitar la entrada de agua de lluvia en la nariz, estos monos suelen pasar los días lluviosos sentados con la cabeza entre las rodillas. Aunque la especie es nueva para la ciencia, no lo es para los cazadores de la zona, que lo llaman "nwoah" -o "mono con la cara vuelta hacia arriba", en dialecto local.
-El sapo que se parece al «señor Burns»: Este diminuto anfibio más pequeño que un dedo fue localizado en una zona montañosa del noroeste de Colombia. Del género Rhinella, se distingue por su nariz aguileña. La especie fue observadas a la luz del día, cuando se encontraba activa, un comportamiento inusual para la mayoría de los anfibios. Estos ejemplares se saltan la etapa de renacuajo, ponen huevos en el suelo de la selva y de ellos salen directamente como sapos jóvenes. Su coloración y la forma de su cabeza se parecen a las hojas marchitas sobre las que habita. Los únicos dos individuos encontrados medían dos centímetros de largo. «Es uno de los anfibios más extraños que haya visto jamás. Su nariz larga y afinada en forma de hocico me recuerda al vil Sr. Burns, de la serie televisiva Los Simpsons», comentó con humor Robin Moore, de Conservación Internacional (CI), el científico que lo descubrió.
-El pez rosa con manos: Llamativo, de un lucido color rosa, usa sus aletas para desplazarse sobre el lecho marino, como si caminara. Mide diez centímetros y se pasea por los fondos de las áreas cercanas a la isla de Tasmania. Junto a él fueron descubiertas otras ocho especies de las mismas características. Hace cincuenta millones de años eran comunes en los océanos, pero actualmente sólo pueden encontrarse en el sur y este de Australia. Son animales en un grave riesgo de extinción.
-El pulpo púrpura: Parece de juguete. Es una de las once especies potencialmente nuevas descubiertas en julio por una expedición científica en la costa atlántica de Canadá. La expedición utilizó el vehículo operado por control remoto y realizó inmersiones a una profundidad de 3.000 metros para conseguir dar con una especie tan exuberante. Según explica National Geographic, su objetivo principal era descubrir las relaciones entre el coral de agua fría y otras criaturas que viven en un ambiente tan extraño.
-La babosa que dispara dardos del amor: Esta extraordinaria babosa, que tiene una cola tres veces más larga que su cabeza, quizás no tenga un aspecto muy extraordinario, pero su comportamiento amoroso es de lo mas original (y efectivo). No se anda por las ramas. Los ejemplares disparan a sus parejas «dardos del amor» hechos de carbonato de calcio inyectados de hormonas, de ahí su apodo de babosa «Ninja». Los científicos creen que esto consigue aumentar su éxito reproductivo. Esta especie se encuentra sólo en las altas montañas de Borneo.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Las criaturas más insólitas de la Tierra

La comunidad científica está revolucionada. La definición de vida, tal y como la conocíamos hasta ahora, ha cambiado. Se ha ampliado por primera vez. Existe una criatura, una bacteria, que se diferencia del resto de seres vivos que pueblan la Tierra. No funciona igual. No hace las cosas igual. Su ADN tiene un elemento extraño. Si todos los que respiramos sobre el planeta respondemos, por decirlo de alguna forma, al mismo mecanismo —necesitamos seis ingredientes fundamentales para seguir vivos—, este microorganismo descubierto por científicos de la NASA en el lago Mono, en California, ha sustituido en sus moléculas uno de ellos, el fósforo, por uno de los venenos más terribles que se conocen, el arsénico. Lo utiliza para sustentar su crecimiento y, por increíble que parezca, funciona.
El excepcional hallazgo de la bacteria GFAJ-1, publicado en la revista «Science», cambiará lo que sabemos sobre biología y evolución, y abre una nueva e inesperada puerta a la búsqueda de vida en otros planetas, pero no es el único ser de nuestro mundo con propidades «extraterrestres».
Otros microorganismos han demostrado tal resistencia a condiciones extremas que parecen «llegados de Marte». No pueden ser comparables a la extraordinaria bacteria del lago Mono, que, por cierto, quizás se encuentre en otros muchos lugares del planeta, incluso en España —eso aún está por ver—, pero su casi milagrosa capacidad de aguante a temperaturas infernales, radiaciones o estados de salinidad insufribles los convierten en campeones de la resistencia, capaces de vivir donde cualquier otro ser moriría sin remedio.
Enviados al espacio
Algunos incluso han sido enviados con éxito al espacio exterior en varios experimentos realizados en la Estación Espacial Internacional (ISS). En el último del que conocemos resultados, unos microbios recogidos en los acantilados de Devon, en Inglaterra, consiguieron sobrevivir casi 600 días expuestos a los rayos cósmicos y sin oxígeno. Ahora mismo, un nanosatélite de la NASA orbita la Tierra con microorganismos que se encuentran en estanques de sal en un estado seco y latente, para comprobar su reacción a condiciones extremas de radiación e ingravidez.
Todos ellos son seres extremófilos y uno de los mejores ejemplos de su comportamiento lo tenemos muy cerca, en la ácida cuenca del río Tinto (Huelva), un sistema que parece ser muy similar al marciano y donde también hay grandes cantidades de arsénico. Los científicos han sometido unas bacterias abundantes allí a todo tipo de pruebas sádicas para comprobar si resisten las condiciones del Planeta rojo: presiones de 7 milibares, temperaturas marcianas de -40ºC, altas dosis de rayos UV. Los niveles de supervivencia fueron altos, especialmente cuando las bacterias se encontraban bajo el subsuelo.
Campeones de resistencia
Organismos asombrosamente resistentes se encuentran en otros puntos del planeta, en zonas donde jamás se hubiera sospechado la existencia de vida. Cada tormento, cada ambiente extremo, tiene sus propios héroes invulnerables. Claro que hay algunos que son especialmente llamativos.
En el caso del pH ácido, por ejemplo, «el campeón está en una mina en California llamada Iron Mountain, donde microorganismos arqueas crecen en PH negativo, unas condiciones de acidez insoportables», explica el microbiólogo Ricardo Amils, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid y director del departamento de Planetología y Habitabilidad del Centro de Astrobiología del CSIC-INTA.
Si hablamos de bajas temperaturas, en el Vostok, un lago subglacial en la Antártida, a 4.000 metros bajo la superficie de la placa de hielo, se han encontrado, por difícil que pueda parecer, microorganismos todavía sin identificar que viven sin problemas a -35ºC. El caso contrario: en lugares con actividad volcánica, como Yellowstone, se han descubierto seres microscópicos «que pueden crecer a 113ºC». En simas oceánicas de hasta diez kilómetros de profundidad, donde existen volcanes submarinos, también ha aparecido vida a pesar de la inaguantable presión; y en los desiertos o en altas cumbres, microorganismos «toman» altas dosis de radiación.
Entre todas estas súper criaturas, quizás los más prolíficos sean los tardígrados, conocidos como «osos de agua» por su aspecto y su peculiar manera de caminar. La característica que los hace fascinantes es su capacidad de deshidratarse para quedar «como muertos» durante cientos de años. También han resistido en el espacio. A juicio de Amils, esto demuestra que, en realidad, «la vida es mucho más resistente de lo que creíamos».