miércoles, 15 de diciembre de 2010

Las diez espacies mas raras descubiertas en 2010

Una sanguijuela que se introduce por los orificios de sus víctimas, un pez gigantesco de come madera, un lagarto capaz de clonarse a sí mismo o una criatura tan extraña que los científicos no se han puesto de acuerdo en si es un calamar o un gusano... Estas son algunas de las especies escogidas por la prestigiosa National Geographic como las más extrañas y asombrosas de todas las descubiertas durante este año que ya llega a su fin. Algunas de ellas destacan por su raro aspecto o sus peculiares habilidades, otras han sido encontradas en los lugares más inesperados, como la nariz de una niña en Perú o un restaurante de comida tradicional en Vietnam. Además de lo anecdótico de la aparición de cada uno de estos animales y de lo que pueden aportar a la ciencia, su presencia también nos dice que, posiblemente, aún no lo sabemos todo y que nuevas especies pueden estar aún por descubrir.
-La horripilante sanguijuela que apareció en la nariz de una niña: Denominada Tyrannobdella rex, que significa «sanguijuela reina tirana», mide 44,5 milímetros y tiene una única mandíbula con ocho grandes dientes. Fue descubierta en la nariz de una niña en Perú. Precisamente, los científicos creen que se introduce en la boca o en la nariz de sus víctimas, la mayoría mamíferos acuáticos del Amazonas peruano, donde puede permanecer alimentándose durante semanas. Los investigadores creen que las especies iniciales de esta familia de sanguijuelas compartieron el entorno con los dinosaurios hace 200 millones de años, cuando alguno de sus ancestros podría haber alcanzado la nariz del gran Tyrannoaurus rex, al que debe su nombre. El hallazgo apareció publicado en la revista PLos ONE.
-El pez gigante que come madera: Una expedición científica descubrió en la Amazonía este extraño animal de 70 centímetros de largo, al que los pobladores indígenas denominan carachama gigante. Se caracteriza por tener los dientes en forma de cuchara para raspar los troncos de árboles que caen al agua. Se cree que existe alrededor de una docena de especies de peces que comen madera distribuidos en las grandes cuencas hidrográficas de Sudamérica.
-El murciélago con nariz de trompeta: Con aspecto de «Yoda», es una de las 200 especies que los científicos descubrieron durante una expedición a Papua Nueva Guinea en 2009, aunque su existencia como especie no fue anunciada hasta el pasado octubre. Comedor de fruta, este murciélago se caracteriza por su extraña nariz en forma de doble tubo.
-El lagarto que se clona a sí mismo: La especie Leiolepis ngovantrii forma parte de los menús tradicionales de los restaurantes de la región del delta del Mekong, al sur de Vietnam, pero hasta hace poco había pasado totalmente inadvertida para la ciencia. Los investigadores dieron con este lagarto en el tanque de agua de un local de comidas. No solo descubrieron una nueva especie, sino que también quedaron impresionados por su formidable capacidad: las hembras pueden reproducirse «clonándose» a sí mismas, sin necesidad de sexo. La investigación ha sido publicada en la revista especializada Zootaxa.
-El calamar-gusano: Pero, ¿qué es esto? ¿Un gusano? ¿Un calamar? Este pequeño animal, que consigue nadar gracias a una especie de cerdas que actúan como remos y luce tentáculos en su cabeza, dejó tan perplejos a los científicos del Censo de la Vida Marina cuando lo descubrieron que simplemente no supieron cómo calificarlo y, según explica el National Geographic, lo llamaron, sin más, calamar-gusano. De diez centímetros de largo, apareció a 2,8 kilómetros de profundidad bajo las aguas del Mar de Célebes. Es el primer miembro de una nueva familia de gusanos de la clase Polychaeta.
-El mono de hocico chato: Un equipo internacional de primatólogos lo descubrió en el norte de Myanmar (Birmania). La especie, descrita en el último número del American Journal of Primatology y bautizada Rhinopitecus Strykeri, se caracteriza por su hocico chato. Es relativamente fácil de detectar, ya que estornuda cuando llueve. Para evitar la entrada de agua de lluvia en la nariz, estos monos suelen pasar los días lluviosos sentados con la cabeza entre las rodillas. Aunque la especie es nueva para la ciencia, no lo es para los cazadores de la zona, que lo llaman "nwoah" -o "mono con la cara vuelta hacia arriba", en dialecto local.
-El sapo que se parece al «señor Burns»: Este diminuto anfibio más pequeño que un dedo fue localizado en una zona montañosa del noroeste de Colombia. Del género Rhinella, se distingue por su nariz aguileña. La especie fue observadas a la luz del día, cuando se encontraba activa, un comportamiento inusual para la mayoría de los anfibios. Estos ejemplares se saltan la etapa de renacuajo, ponen huevos en el suelo de la selva y de ellos salen directamente como sapos jóvenes. Su coloración y la forma de su cabeza se parecen a las hojas marchitas sobre las que habita. Los únicos dos individuos encontrados medían dos centímetros de largo. «Es uno de los anfibios más extraños que haya visto jamás. Su nariz larga y afinada en forma de hocico me recuerda al vil Sr. Burns, de la serie televisiva Los Simpsons», comentó con humor Robin Moore, de Conservación Internacional (CI), el científico que lo descubrió.
-El pez rosa con manos: Llamativo, de un lucido color rosa, usa sus aletas para desplazarse sobre el lecho marino, como si caminara. Mide diez centímetros y se pasea por los fondos de las áreas cercanas a la isla de Tasmania. Junto a él fueron descubiertas otras ocho especies de las mismas características. Hace cincuenta millones de años eran comunes en los océanos, pero actualmente sólo pueden encontrarse en el sur y este de Australia. Son animales en un grave riesgo de extinción.
-El pulpo púrpura: Parece de juguete. Es una de las once especies potencialmente nuevas descubiertas en julio por una expedición científica en la costa atlántica de Canadá. La expedición utilizó el vehículo operado por control remoto y realizó inmersiones a una profundidad de 3.000 metros para conseguir dar con una especie tan exuberante. Según explica National Geographic, su objetivo principal era descubrir las relaciones entre el coral de agua fría y otras criaturas que viven en un ambiente tan extraño.
-La babosa que dispara dardos del amor: Esta extraordinaria babosa, que tiene una cola tres veces más larga que su cabeza, quizás no tenga un aspecto muy extraordinario, pero su comportamiento amoroso es de lo mas original (y efectivo). No se anda por las ramas. Los ejemplares disparan a sus parejas «dardos del amor» hechos de carbonato de calcio inyectados de hormonas, de ahí su apodo de babosa «Ninja». Los científicos creen que esto consigue aumentar su éxito reproductivo. Esta especie se encuentra sólo en las altas montañas de Borneo.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Crean un material inteligente que se repara a sí mismo

Uno de los argumentos más sugerentes de la ciencia ficción es la capacidad que tienen algunos personajes tipo «Terminator» de recuperarse de sus heridas de manera asombrosa, hasta el punto de estar “sanos” a los pocos instantes y, por supuesto, continuar con su trabajo de seguir matando humanos. Ahora, en la vida real, investigadores de la Universidad Estatal de Arizona trabajan en un nuevo tipo de materiales (polímeros) capaces de recuperar sus formas después de sufrir severos daños estructurales gracias a la utilización de un haz láser infrarrojo y la fibra óptica.
Mediante la introducción de una malla de fibra óptica en la estructura interna de estos polímeros, los investigadores han conseguido hacer que los materiales inteligentes sean aún más inteligentes, hasta el punto de que puedan determinar por sí mismos si han sido dañados, dónde han sido dañados, cuantificar el problema y evaluar la forma de comenzar el proceso de restauración automático. Si algo le sucede al material, al punto de llegar a deformar o romper la red de fibra óptica, un láser infrarrojo podría enviar pulsos de calor a lo largo de la red logrando su re-orientación original de manera específica en el área del problema, según explica la web ScienceDaily.
Para viajar al espacio
Este calor estaría encargado de incrementar la resistencia del material a las deformaciones y favorecería el proceso de restauración (ejecutado por el propio material y aprovechando el calor absorbido) hasta recuperar casi el 96% de su forma y estructura original. Es decir, un material capaz de recuperarse de roturas tales como grietas, con el objeto de “sanar sus heridas”. El objetivo de desarrollar "estructuras autónomas de adaptación" es imitar la capacidad de los sistemas biológicos, como los huesos, intentando que sean capaces de detectar la presencia de daño, detener su progresión, y regenerarse. Otra de las aplicaciones posibles para estos polímeros esla reducción del tamaño de estructuras destinadas a viajar al espacio. Se podrían compactar en pequeñas dimensiones y una vez en el lugar de trabajo, aplicarles energía térmica para que sean capaces de recuperar su forma y tamaño originales.
El material ensayado es capaz de incrementar su dureza después de una recuperación térmica en un factor de hasta 11 veces. Las grietas se pueden cerrar utilizando el efecto “memoria de forma” hasta recuperar casi la totalidad del formato y la fuerza original del objeto. De hecho, después de que la grieta se cierra, el nuevo material es casi cinco veces más resistente que el modelo originala pesar de que ha sido estirado, doblado o fracturado más allá de sus formas originales. La transformación de la materia y la curación pueden ser aplicadas, mientras que la estructura está en funcionamiento, hecho que hasta ahora no había sido posible con las técnicas existentes. Sin duda estamos ante un notable avance de los materiales plásticos que favorecerá desde la industria de los juguetes para niños hasta las estructuras de construcción.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Las criaturas más insólitas de la Tierra

La comunidad científica está revolucionada. La definición de vida, tal y como la conocíamos hasta ahora, ha cambiado. Se ha ampliado por primera vez. Existe una criatura, una bacteria, que se diferencia del resto de seres vivos que pueblan la Tierra. No funciona igual. No hace las cosas igual. Su ADN tiene un elemento extraño. Si todos los que respiramos sobre el planeta respondemos, por decirlo de alguna forma, al mismo mecanismo —necesitamos seis ingredientes fundamentales para seguir vivos—, este microorganismo descubierto por científicos de la NASA en el lago Mono, en California, ha sustituido en sus moléculas uno de ellos, el fósforo, por uno de los venenos más terribles que se conocen, el arsénico. Lo utiliza para sustentar su crecimiento y, por increíble que parezca, funciona.
El excepcional hallazgo de la bacteria GFAJ-1, publicado en la revista «Science», cambiará lo que sabemos sobre biología y evolución, y abre una nueva e inesperada puerta a la búsqueda de vida en otros planetas, pero no es el único ser de nuestro mundo con propidades «extraterrestres».
Otros microorganismos han demostrado tal resistencia a condiciones extremas que parecen «llegados de Marte». No pueden ser comparables a la extraordinaria bacteria del lago Mono, que, por cierto, quizás se encuentre en otros muchos lugares del planeta, incluso en España —eso aún está por ver—, pero su casi milagrosa capacidad de aguante a temperaturas infernales, radiaciones o estados de salinidad insufribles los convierten en campeones de la resistencia, capaces de vivir donde cualquier otro ser moriría sin remedio.
Enviados al espacio
Algunos incluso han sido enviados con éxito al espacio exterior en varios experimentos realizados en la Estación Espacial Internacional (ISS). En el último del que conocemos resultados, unos microbios recogidos en los acantilados de Devon, en Inglaterra, consiguieron sobrevivir casi 600 días expuestos a los rayos cósmicos y sin oxígeno. Ahora mismo, un nanosatélite de la NASA orbita la Tierra con microorganismos que se encuentran en estanques de sal en un estado seco y latente, para comprobar su reacción a condiciones extremas de radiación e ingravidez.
Todos ellos son seres extremófilos y uno de los mejores ejemplos de su comportamiento lo tenemos muy cerca, en la ácida cuenca del río Tinto (Huelva), un sistema que parece ser muy similar al marciano y donde también hay grandes cantidades de arsénico. Los científicos han sometido unas bacterias abundantes allí a todo tipo de pruebas sádicas para comprobar si resisten las condiciones del Planeta rojo: presiones de 7 milibares, temperaturas marcianas de -40ºC, altas dosis de rayos UV. Los niveles de supervivencia fueron altos, especialmente cuando las bacterias se encontraban bajo el subsuelo.
Campeones de resistencia
Organismos asombrosamente resistentes se encuentran en otros puntos del planeta, en zonas donde jamás se hubiera sospechado la existencia de vida. Cada tormento, cada ambiente extremo, tiene sus propios héroes invulnerables. Claro que hay algunos que son especialmente llamativos.
En el caso del pH ácido, por ejemplo, «el campeón está en una mina en California llamada Iron Mountain, donde microorganismos arqueas crecen en PH negativo, unas condiciones de acidez insoportables», explica el microbiólogo Ricardo Amils, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid y director del departamento de Planetología y Habitabilidad del Centro de Astrobiología del CSIC-INTA.
Si hablamos de bajas temperaturas, en el Vostok, un lago subglacial en la Antártida, a 4.000 metros bajo la superficie de la placa de hielo, se han encontrado, por difícil que pueda parecer, microorganismos todavía sin identificar que viven sin problemas a -35ºC. El caso contrario: en lugares con actividad volcánica, como Yellowstone, se han descubierto seres microscópicos «que pueden crecer a 113ºC». En simas oceánicas de hasta diez kilómetros de profundidad, donde existen volcanes submarinos, también ha aparecido vida a pesar de la inaguantable presión; y en los desiertos o en altas cumbres, microorganismos «toman» altas dosis de radiación.
Entre todas estas súper criaturas, quizás los más prolíficos sean los tardígrados, conocidos como «osos de agua» por su aspecto y su peculiar manera de caminar. La característica que los hace fascinantes es su capacidad de deshidratarse para quedar «como muertos» durante cientos de años. También han resistido en el espacio. A juicio de Amils, esto demuestra que, en realidad, «la vida es mucho más resistente de lo que creíamos».

martes, 7 de diciembre de 2010

Dscubren un nuevo dinosaurio nadador en Corea

Un equipo internacional de investigadores confirmó hoy que varios huesos hallados en 2008 en Corea del Sur pertenecen a un tipo de dinosaurio de la familia de los ceratopsianos hasta ahora desconocido, que vivió en la zona hace 103 millones de años.
Los restos de este dinosaurio fueron descubiertos por casualidad por un trabajador de la ciudad surcoreana de Hwaseong, en la provincia de Gyeonggi, en una roca que contenía huesos de la cadera y la cola unidos, algo que ocurre raras veces.
Los ceratopsianos fueron dinosaurios herbívoros con protuberancias óseas y fauces similares a picos de ave que se extendieron especialmente en Estados Unidos, pero cuyos fósiles también han sido hallados en Mongolia, China y Japón.
Según los resultados de la investigación, publicados en la revista científica alemana Naturwissenschaften, este dinosaurio fue un bípedo de alrededor de metro y medio de longitud, con una vida semiacuática. El Koreaceratops, relativamente pequeño, se ayudaba de una cola plana para moverse en el agua.
El descubrimiento de este nuevo tipo de dinosaurio respalda la teoría de que los ceratopsianos fueron originarios de Asia, pero llegaron a su apogeo en el Cretácico en lo que hoy en día es Norteamérica.


http://www.abc.es/20101207/ciencia/dinosaurio-corea-201012070722.html

lunes, 6 de diciembre de 2010

Científicos desmienten la presencia de vida en una roca marciana

En diciembre de 1984 una expedición del Instituto Smithsoniano descubrió en la Antártida un trozo de roca proveniente de Marte. Durante años se especuló con que algunas de las huellas grabadas en ese trozo de diogenita de color marrón oscuro se debían a la acción de seres vivos de origen marciano, pero un nuevo estudio ha arrojado resultados que contradicen esa teoría: la muestra se habría contaminado en la Tierra.
La historia del meteorito de origen marciano ALH84001 no tiene nada que envidiarle al argumento de un culebrón de la tarde. Después de que la NASA -en 2009- anunciase que el trozo diogenita de color marrón oscuro de casi dos kilogramos de peso llegado a la Tierra hace unos 13.000 años podía contener “restos fósiles de microorganismos que vivieron en el planeta Marte”, todos esperamos ansiosos que las sondas enviadas al Planeta rojo confirmasen que, en algún momento, nuestro vecino planetario tuvo vida. Sin embargo, la realidad parece ser bastante más compleja... y decepcionante: según un nuevo estudio, las marcas encontradas en el escombro marciano se produjeron en nuestro planeta.
Atrapado por nuestro planeta
Repasemos un poco la historia, desde el principio. Hace unos 4 mil millones de años se formó, en un Marte primigenio, una gran cantidad de material rocoso que al solidificarse proporcionó al planeta una corteza sólida. Pasó el tiempo, y hace aproximadamente unos 16 millones de años, durante uno de los tantos impactos de asteroides y demás cascotes espaciales que sufrió Marte, un trozo de esa corteza salio despedido con tanta velocidad que logró escapar de su pozo gravitatorio. Después de vagar por el espacio durante unos 13.000 años, el trozo de corteza marciano fue atrapado por el campo gravitatorio de nuestro planeta.
Seguramente era un trozo bastante grande, que al ingresar a alta velocidad en nuestra atmósfera se fragmentó en pedazos más pequeños. En diciembre de 1984, una expedición del Instituto Smithsonianodescubrió en la Antártida un trozo de roca que no encajaba -geológicamente hablando- en la zona del hallazgo. Tras realizar sesudos análisis, se determinó que se trataba de un meteorito proveniente de Marte, al que se bautizó como Allen Hills 840001. Puede parecer extraño que una roca alcance la velocidad de escape de forma “natural”, pero en realidad ocurre con bastante frecuencia. En la Tierra se han encontrado una buena cantidad de rocas lunares y marcianas (unas sesenta) que han cruzado el espacio gracias a ese mecanismo.
¿Marcas de bacterias?
Los científicos que se dedicaron a analizar ALH84001 descubrieron en la roca unas formaciones que -al menos en apariencia- recordaban a lasmarcas que suelen dejar las bacterias. Analizando las huellas, encontraron con que estaban compuestas por partículas de carbonatos de tamaño micrométrico, ordenadas en forma de cadenas. El 7 de agosto de 1996 la NASA hizo un anuncio oficial que provocó un gran revuelo en la comunidad científica: era probable que el meteorito en cuestión albergase las pruebas de la existencia de una primitiva forma de vida microscópica que vivió en Marte hace casi 4.000 millones de años. Como suele ocurrir en estos casos, mientras que la NASA utilizaba todos los medios a su disposición para difundir los alentadores resultados, algunos que pensaban que el origen de las cadenas de carbonatos podía ser otro, mucho más mundano y menos interesante, tenían serias dificultades para ser escuchados.
A pesar de todo, en enero de 1998 la revista Science publicó un artículo en se cuestionaba el estudio de la NASA, argumentando que existíanclaras evidencias de la contaminación del meteorito por el hielo antártico en el que permaneció atrapado durante milenios. La controversia se extendió hasta nuestros días, incluso el año pasado la NASA volvió sobre el tema, y encargó al mismo equipo que había hecho el primer análisis un nuevo estudio. El especialista Dennis Bazylinski, director del grupo de especialistas implicados en ese trabajo, reveló que “los microorganismos que dejaron su huella sobre ALH84001 son efectivamente extraterrestres.”
Polvo de la Tierra
La noticia fue cubierta por todos los medios, y la NASA lograba así instalar la necesidad de desarrollar nuevas misiones a Marte, para ver si podían encontrarse “in situ” nuevas evidencias de la existencia de vida alienígena. Pero quienes defendían la teoría de la contaminación del meteorito no se quedaron de brazos cruzados. Analizando los carbonatos descubrieron “niveles inusualmente altos de isótopo oxígeno-17”, un átomo de oxígeno que en lugar de los ocho neutrones habituales en su núcleo, posee nueve. Robina Shaheen, una química de la Universidad de California descubrió que este compuesto se encuentra -en altas cantidades- en los granos de polvo de la Tierra.
A partir de ese dato, Shaheen logró determinar que el ozono de la atmósfera terrestre es capaz de interactuar con los aerosoles minerales que llevan oxígeno del polvo y otras fuentes, para luego formar peróxido de hidrógeno y carbonatos que también poseen esta anomalía del isótopo de oxígeno. En pocas palabras, las cadenas tan prometedoras se originaron aquí, y no en Marte. ¿Es este el final de la historia? No lo sabemos. Es posible que dentro de algún tiempo, cuando el fantasma del recorte presupuestario sobrevuele nuevamente la agencia espacial estadounidense, se “descubra” nuevamente que el vapuleadoALH84001 posee efectivamente la huella de un alien estampada en su superficie. Mientras tanto, y tal como parece haber probado Shaheen, el meteorito no posee muestras de vida marciana.

domingo, 5 de diciembre de 2010

El hombre biónico se acerca

Desde que se emplearon los primeros clavos para soldar huesos rotos, el mundo se ha ido robotizando y el robot humanizando. Robot, prótesis biónicas, ingeniería genética, vida artificial y entornos virtuales, donde los avatares simulan el ser humano. "El cuerpo es el campo de batalla", afirmaba en 1989 la artista alemana Barbara Kruger.

Si se encuentra por la calle con Hjelmqvist tiene la posibilidad de escuchar la música que surge de su ombligo, gracias a una conexión con Spotify.Sus palabras las confirma el creativo Fredrik Hjelmqvist, presidente de la empresa cultural de Estocolmo Pause Ljud & Bild, que ha decidido convertirse en una tocadiscos andante. "No se trata solo de una estrategia publicitaria. Queremos demostrar que cuando se crean sistemas de sonido a medida del usuario todo es posible", asegura Henrik Adenskog, mano derecha de Hjelmqvist.
Hjelmqvist se ha tragado una píldora, de considerables dimensiones, que contiene el reproductor musical inalámbrico más pequeño del mundo, el GutPod, con wifi, receptor de radio FM, diminutos amplificadores y seis pilas de botón en miniatura.
Hjelmqvist no tiene previsto fabricar el artefacto en serie, pero quien quiera adquirir un ejemplar puede encargarlo y recibirlo al cabo de tres o cuatro semanas, por 12.000 euros.
Si el Jukebox Humano (www.thehumanjukebox.se) oscila entre el proyecto artístico y publicitario, la propuesta del iraquí, afincado en Estados Unidos, Wafaa Bilal se sitúa en la problemática social. Para realizar su nueva instalación The 3rd I (www.3rdi.me), el tercer ojo o el tercer yo, Bilal, docente de la Universidad de Nueva York, se está haciendo implantar una minicámara detrás de su cabeza.
A partir del 15 de diciembre, esta cámara retransmitirá todo lo que pasa a espaldas del artista, captando cada minuto una imagen, que será proyectada en tiempo real en la exposición Told Untold Retold, organizada por el Museo de Arte Moderno de Doha en Qatar. "The 3rd I plantea una reflexión sobre la inaccesibilidad del tiempo y la dificultad de capturar memoria y experiencia. Queríamos implantar la cámara en la frente, pero debido a la polémica sobre el derecho a la intimidad de los alumnos, hemos preferido colocarla en la nuca", explica Mahdis Keshavarz, portavoz del profesor, que se recupera del posoperatorio.
La cámara en la cabeza es un clásico de la ciencia-ficción y de las películas de culto comoLa muerte en directo, de Bertrand Tavernier, donde estaba implantada en los ojos. En el ámbito comercial, el investigador William Gerwin, financiado por Kodak, está desarrollando un prototipo de microtelecámara, que se puede colocar en la cabeza sin intervención quirúrgica.
Bilal, que se dio a conocer por sus polémicas instalaciones interactivas, llegó a autosegregarse en la galería FlatFile de Chicago para convertirse durante un mes en una diana humana a disposición de un público que podía dispararle bolas de pinturas presencialmente o a través de la web. No es el único ni el primero que se ha atrevido a incrustar interfaces tecnológicas en su cuerpo.
El brasileño Eduardo Kac es pionero del arte electrónico y de la experimentación sobre la fusión entre hombre y máquina. En 1997, Kac se implantó en la pantorrilla un chip de memoria, de los que se utilizan para identificar los animales; desde entonces sigue en su cuerpo y, además de llevar en su interior una información no biológica, invita a reflexionar sobre el significado de memoria y privacidad.
El más atrevido ha sido el artista de origen australiano Stelarc, precursor de la convergencia entre lo biológico y lo tecnológico, que a lo largo de su carrera ha experimentado con diversas prótesis mecánicas e implantes biónicos.
Hace unos años el artista integró a su cuerpo un tercer brazo mecánico y más recientemente se ha hecho implantar en un brazo una tercera oreja, cultivada a partir de sus propias células para evitar problemas de rechazo. Dicha oreja posee propiedades que en un futuro próximo permitirán utilizarla como un terminal inalámbrico y, por ejemplo, contestar a llamadas telefónicas acercando el brazo a la cabeza. El debate está servido.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Los hombres con el dedo índice mas largo tienen menor riesgo de cáncer de prostata

Ya habíamos contado que un dedo anular largo en los hombres era sinónimo de éxito y que en los neandertales la longitud de sus dedos se relacionaba con la promiscuidad. El último estudio sobre los dedos, publicado en la revista «British Journal of Cancer», asegura que los hombres que tienen el índice más largo tienen menor riesgo de sufrir cáncer de próstata.
La investigación, liderada por la Universidad de Warwick y el Instituto de Investigación del Cáncer de Reino Unido, descubrieron que los hombres cuyo dedo índice era más largo que el anular tenían un tercio menos de posibilidades de desarrollar la enfermedad que aquellos con los anulares más largos.
«Nuestros resultados muestran que la longitud del dedo podría usarse como un test para el cáncer de próstata, especialmente en los hombres menores de 60 años, y quizás combinarlo con otros factores como la historia familiar o los estudios genéticos», asegura el profesor Ros Eeles del Instituto de Investigación del Cáncer de Reino Unido y coautor del estudio.
Para llegar a esta conclusión, los científicos compararon a 1.500 enfermos de cáncer de próstata con más de 3.000 varones sanos entre 1994 y 2009. Lo normal, en más de la mitad de los participantes, es que el índice sea más corto que el anular. Los hombres con el índice y el anular igual de largos (sobre el 19%) tenían un riesgo similar de cáncer de próstata, pero en los que el índice era más largo que el anular el riesgo disminuía un 33%, un porcentaje que alcanzaba el 87% en los varones con menos de 60 años.
Exposición a las hormonas
La longitud relativa de los dedos índice y anular se establece antes del nacimiento, y se cree que está relacionado con los niveles de hormonas sexuales a los que el bebé está expuesto en el útero. Así, menos testosterona equivale a un índice más largo. Los investigadores creen que esta baja exposición ayuda a proteger contra el cáncer de próstata durante la vida.
Estudios anteriores ya habían encontrado una relación entre la exposición a las hormonas en el útero y el desarrollo de otras enfermedades, incluyendo cáncer de mama (vinculados a una mayor exposición prenatal a los estrógenos) y la osteoartritis (en relación a tener un dedo índice más corto que el anular).